Preguntas frecuentes

A la hora de realizar una limpieza de chimenea en hostelería o en un domicilio particular es posible que le asalten algunas dudas. En Deshollinados Navarra le brindaremos todo el asesoramiento que necesite para realizar la tarea con todas las garantías. Además, hemos identificado algunas de las cuestiones más frecuentes que pueden ayudarle a elegir el mejor servicio y el momento para proceder a la limpieza de su chimenea.

Metodos de deshollinado

– ¿Qué métodos existen para deshollinar las chimeneas?

El deshollinado es siempre mecánico. De una forma u otra hay que rascar el conducto de la chimenea para remover el hollín acumulado.
* Deshollinado de arriba abajo: Desde el tejado, pasaremos el erizo adecuado por todo el conducto hasta llegar al aparato calefactor. La progresión por el tejado implica tomar medidas de seguridad adecuadas para evitar caídas tanto del personal como del material.
* Deshollinado de abajo a arriba: Es un método más profesional. Requiere cierta maquinaria y nos permite valorar mejor el estado del conducto y extraer las acumulaciones de hollín en los posibles codos.

– ¿Qué método es mejor?

No existe un método mejor que otro. Lo importante es tener la absoluta certeza de que el conducto ha quedado deshollinado, libre de obstáculos y en perfecto estado de servicio.

– ¿Se mancha mucho en la operación de deshollinado?

Dentro de lo que supone remover el hollín, utilizando los aspiradores especiales (los aspiradores de casa se atascan en segundos), es una operación razonablemente limpia. Todo residuo sólido grueso queda en la chimenea y el residuo sólido fino generado es absorbido por el aspirador.

Frecuencia de deshollinado

– ¿Cual es la frecuencia de deshollinado aconsejable?

Realmente es difícil establecer una frecuencia concreta que sirva para todas las chimeneas. En algunos países de la U.E. es preceptivo, en los casos de chimeneas alimentadas con combustibles sólidos ( leña, pellets, carbón, cáscara…) realizar un deshollinado cada 6 meses . En la región en que nos encontramos y, salvo casos especiales, es recomendable realizar un deshollinado mecánico al menos una vez al año aunque, insistimos, cada aparato calefactor con su conducto de chimenea, el tipo de leña usado y las condiciones de tiro de la chimenea, forman un conjunto que favorecerá la adhesión de un tipo de hollín u otro, y cada conjunto debe ser valorado individualmente. Verificando estos parámetros, nuestros técnicos cualificados podrán asesorarle en los plazos de limpieza adecuados.

– ¿Puedo deshollinar yo mismo la chimenea?

Por supuesto; es una labor de mantenimiento que pueden realizar ustedes mismos, como se ha hecho toda la vida. Sí que les aconsejamos, encarecidamente, que se provean de las herramientas más adecuadas y que tomen las medidas de seguridad oportunas para evitar accidentes. Si surgen dudas o problemas, pueden consultarnos vía e-mail o por teléfono y con mucho gusto trataremos de asesorarles lo mejor posible.

– Somos varios los vecinos que queremos deshollinar la chimenea, ¿los precios son los de la tarifa?

No. Lógicamente, en el caso de solicitar el servicio para 3 ó más vecinos de la misma casa y/o pueblo, se elaboraría un presupuesto personalizado.

Cartuchos deshollinadores

– ¿Qué son los cartuchos deshollinadores?

Son compuestos químicos que, en forma de briqueta, bolsa o a granel, se utilizan para evitar la adhesión de las creosotas en la chimenea.

– ¿Sustituyen los productos químicos deshollinadores al deshollinado mecánico?

No. El uso regular de estos productos facilita el deshollinado mecánico favoreciendo el desprendimiento del hollín pero, en ningún caso pueden sustituirlo.

– ¿Cuando debemos usar los cartuchos deshollinadores?

En uso frecuente de la chimenea, se aconseja una dosis a la semana.

En caso de chimeneas propensas a la acumulación de creosotas, el uso del deshollinador químico debiera ser aún más frecuente.

Tipos de hollin

– Mi chimenea está como “pintada de negro brillante”, ¿es peligroso?

La apariencia del “pintado de negro brillante” es la acumulación de creosota. Esto es debido a la combustión muy lenta con muy poco aporte de aire (poco tiro o tiro cerrado). La creosota o alquitrán que pinta la chimenea es un producto altamente combustible cuya capacidad calorífica es hasta 8 veces mayor que la de la propia leña. Este estado es realmente peligroso y requiere imperativamente una intervención de deshollinado.

– ¿Se puede eliminar la creosota?

La creosota puede ser removida por medios químicos y/o mecánicos. No es fácil y requiere paciencia, pero lo realmente importante es hacer un uso adecuado de la chimenea para evitar que vuelva a aparecer.

– ¿Cómo se puede minimizar la formación de creosota?

Hay varios factores que determinan la aparición de la creosota.
1.- El grado de humedad de la madera: cuanto más húmeda más creosota se forma.
2.- El aporte de aire en la chimenea: cuanto menos aporte de aire tenga el fuego más creosota se forma
3.- El tipo de chimenea: En general, las chimeneas calefactoras por agua tienden a acumular creosota.
De todo esto podemos deducir que el fuego debe tener una cantidad de aire adecuada y que la leña debe de estar lo suficientemente seca.

– De vez en cuando caen costras de hollín en la chimenea. ¿Qué ocurre?

Nuestra chimenea nos está avisando de que tiene una carga de hollín importante. Después del verano aparecen esas costras en la chimenea que se han ido desprendiendo. Es el mejor momento para deshollinar.

Leña

– ¿Qué tipo de leña es el más adecuado?

La leña por excelencia, en nuestra región es la obtenida de las hayas. Arde fácilmente, tiene buen poder calorífico y una llama muy agradable de contemplar. Lógicamente, si la leña que disponemos en nuestro lugar de residencia es de otro tipo de madera como el pino, roble, encino, olivo…, qué duda cabe que será la que vayamos a utilizar, aunque cada una tiene sus propias características a la hora de arder.

– ¿Cuándo es conveniente obtener la leña?

La mejor leña para el fogón es, sin lugar a dudas, la cortada y preparada un año antes de su uso. En estas condiciones tiene la humedad idónea y el poder calorífico más aprovechable.

– ¿Qué ocurre si quemamos leña verde o húmeda?

Si tratamos de quemar leña con un alto grado de humedad, el fuego gastará la mayor parte de calorías en extraer la humedad. Lo apreciaremos porque al quemar oiremos un silbido continuo en el fogón e incluso veremos cómo destila la savia hacia la testa de la madera. Además de calentar poco, estaremos “pintando” de creosota nuestra chimenea.

– ¿Cómo podemos reconocer una leña seca para usarla en el fogón?

A simple vista podemos determinar si la leña puede servir para el fogón si observamos muchas grietas en su testa, si la corteza se desprende fácilmente y si pesa poco (en relación a otro leño del mismo tamaño y clase pero verde).